Claves de la Mirada Social: Principio de no reciprocidad

Ya estamos en un nuevo #MiércolesSocial y su correspondiente actualización. En las próximas semanas voy hacer actualizaciones que como siempre versarán sobre lo social, pero estas irán en una clave más personal. Llevaba un tiempo pensando en escribir sobre este tema. Son algunos conceptos que he ido aprendiendo a lo largo de numerosas formaciones y he interiorizado como propios. Estoy hablando sobre una serie de principios que he aprendido en mi camino y comparto con vosotros para que os sean de utilidad que he llamado claves  de la mirada social.

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Hoy voy hablaros sobre una clave importante que rige mi ejercicio profesional como es el principio de no reciprocidad. Lo aprendí en el Máster de Menores en Deusto (Bilbao), aunque por desgracia no recuerdo de que profesor. Está relacionado con los roles que adoptamos.

El principio se refiere a lo siguiente. Hay determinadas situaciones, especialmente cuando conocemos a alguien nuevo o cuando retomamos una relación, en las que la persona que tenemos enfrente nos pone a prueba. La interacción entre ambas está por definirse y la esa persona lo sabe. Esto es aprovechado para imponernos a nosotros un determinado rol que la beneficie en su situación ¿Cómo lo hace?

Imaginemos que estamos trabajando con un menor en un centro en el que acabamos de entrar a trabajar. El chaval nos insulta o provoca, y el acto reflejo recíproco primero que nos saldría de forma natural fuera de un contexto de trabajo sería:

  •  Insultarle a él: Es una forma de autodefensa que en ningún caso sería correcta, ya que nos ponemos a su altura
  • Ofendernos y decírselo: Hay casos en que resulta inevitable, pero de esta forma el menor tomaría el poder de la situación y la autoridad, ya lo utilizaría en el futuro como recurso.

En ambos casos podemos ver como la reciprocidad no resulta adecuada. El chaval nos ha puesto en el rol que él ha querido (que nos puede provocar o dañar cuando quiera), y lo peor de todo, nosotros lo hemos asumido con toda la naturalidad ¿Qué se puede hacer en este caso? No tener una respuesta reciproca y aclarar que no pasamos por ahí

  • Aclarar los roles: Decir con toda la tranquilidad y serenidad “Esa falta de respeto no es tolerable, además soy tu educador/trabajador social por lo que te aplicaré la sanción correspondiente”. Es un ejemplo de contestación en la que se aclara la mala conducta, nuestro rol en la relación, y la consecuencia de la misma. Como digo hacerlo de manera serena y sin alteración es muy importante para ser efectivo. Es evidente que no es una fórmula mágica que sirva para todo o para parar la conducta, pero es un simple ejemplo de cómo no aceptar un rol que no nos corresponde y que el chaval sepa que no le va a servir.

La reciprocidad es la respuesta más natural en momentos de tensión, bien respondiendo de igual forma con reproches, o bien diciéndole que deje de decirnos esas cosas que nos está doliendo un montón. La no reciprocidad también entraría en juego, por ejemplo en una discusión, de la siguiente manera: “Siento que estés dolida/o por lo que ha pasado pero no puedo permitir que me hables para faltarme el respeto y reprocharme ya que yo sí que te respeto. Si sigues así tendré que cortar la comunicación, cuando en realidad me gustaría poder solucionarlo contigo, tú decides lo que haces”. De esta forma no desvinculamos del rol que la otra persona quiere que adoptemos para tomar uno mucho más positivo que no nos afecte. Las espirales de dolor y las escaladas de agresividad  que conllevan la reciprocidad en estos casos no nos llevan a nada bueno. 

La semana que viene contaréis con una nueva entrega de las claves de la mirada social. ¿Qué os ha parecido la no reciprocidad? ¿Os parece algo aplicable a nuestra profesión y vida en general?

Javier Espinosa
Javier Espinosa
Fundador de Jábega Social. Me define mi fuerte vocación por el Trabajo Social y la pasión por lo que hago. Desde mi empresa ayudo a impulsar el bienestar social de las personas.

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