Conflictos en navidad ¿Qué puedo hacer?

jabega-social-conflictos-en-navidad-malagaEn el último miércoles social del año quería hablaros sobre la navidad en general. Siempre es una suerte de poder disfrutar estas fiestas con nuestros seres querido pero no siempre sale bien. Por diversas circunstancias, el hecho de estar todos reunidos en una misma mesa puede desencadenar confrontaciones que acaben de forma desagradable y os preguntaréis ¿Qué puedo hacer yo para evitarlas? Os voy a dar unas sencillas pautas para estar más tranquilos en general, solventar los conflictos en navidad y vivir estas fechas plenamente.

Conflictos latentes entre familiares: Se llaman así a aquellos problemas que, somos conscientes de que están ahí, pero no abordamos abiertamente. La cena es precisamente ese lugar perfecto donde lanzarse pullas en una absurda escalada de tensión que no lleva a nada. Aquí está claro que se debe hacer: en ningún momento entrar al trapo. Ni hacernos los ofendidos ni pretender responder aumentando la bola, creedme que no solucionará nada. Es bueno hacer oídos sordos, y en caso de que insistan mucho hablar en privado (no en la mesa) con la persona indicando que no es el momento y el lugar, o simplemente decir con una sonrisa que has ido a disfrutar de la cena y no te apetece hablar sobre eso. Así evitaremos en gran medida el espectáculo. Si sabemos antes de llegar a la cena lo que va a ocurrir podemos telefonear a dicha persona, o hablar en el mismo lugar antes de sentaros a comer para indicarle que no hay necesidad de crear un conflicto en unos días en los que todos queremos disfrutar.

Cuando el problema lo tiene mi pareja o hijo: En estos casos lo tenemos más fácil, ya que conocemos bien a las personas que tenemos cercanas y sabemos cómo pueden reaccionar. Hablar con ellos antes de la cena es fundamental para validar sus sentimientos. Hablamos de validar cuando dicha persona dice tener un sentimiento, (por ejemplo enfado o tristeza), y le hacemos sentir que comprendemos lo que sienten (nunca hay que decirle a alguien como debe de sentirse). Hecho esto, y desde el respeto a su postura le podemos pedir que mantengan una actitud adecuada y no provoquen un conflicto. Si el ambiente se va caldeando podemos repetir la operación siempre en privado.

Disculparse a tiempo: Si somos nosotros los que metemos la pata durante la cena y creamos mal ambiente estaría bien disculparse por la reacción que hemos tenido y acabar con un brindis para retomar el buen rollo de la comida. Con ello estaremos dando ejemplo al resto de la familia (especialmente a los niños) de que somos humanos y que cometemos fallos, pero también sabemos pedir perdón y solucionarlo.

Ninguna navidad es perfecta: Con el bombardeo televisivo tendemos a imitar los patrones de conducta que vemos en películas en la que todo es perfecto y el final es siempre feliz. Jamás hay que transmitirles eso a los más pequeños, que se pueden sentir muy mal si en algún momento se equivocan y puedan llegar a pensar que han estropeado todas las navidades. Vendrán fiestas mejores y peores, en algunas faltarán personas y en otras vendrán nuevas. Es una gran lección de vida sobre la realidad y cómo disfrutar en la medida de lo posible de lo que tenemos.

Manejar el estrés: Es inevitable sentirnos abrumados con la compra de regalos, preparación de cenas y exceso de eventos sociales. Si contamos con vacaciones no estaría de más retirarnos un día a hacer una actividad que nos desestrese como pasear por el campo o hacer deporte. La acumulación de estrés no es buena y puede derivar en explosiones si se acumula mucho en poco tiempo. Desconectar a tiempo es la mejor forma de volver a la rutina con fuerza y ganas.

Cuando a pesar de todo surje el conflicto: Si finalmente se genera una discusión grave en la que acaban enzarzados familiares sería conveniente intentar mediar en el conflicto, y en el caso de que no fuera posible y acabara la cena mal (ya sabéis que no es algo común) hablar con nuestros hijos sobre lo sucedido para que se puedan desahogar si lo necesitan y hacerles ver que no es una forma adecuada de solucionar las cosas. Más allá de las palabras dar ejemplo en la situación será la mejor referencia.

Tener todo esto en cuenta os hará prevenir situaciones y saber manejarlas si aparecen. En estos días festivos queremos estar tranquilos y poder disfrutar de nuestra gente, recuérdalo antes de dar una mala contestación o hablar sobre algún tema escabroso. El año es muy largo y siempre habrá tiempo para solventar los conflictos de una forma mas sosegada que con la familia sentada en una mesa de navidad. Sobre los propósitos de nuevo año os animo a leer esta interesante entrada para que los convirtáis en objetivos alcanzables.

Ya llegadas estas fechas me despido hasta el año que viene deseándoos lo mejor para este nuevo año que entra. Es un placer compartir mis conocimientos a través de este blog y lo seguiré haciendo pasadas las fiestas. Aun así estos días seguiré trabajando como Jábega Social para poder ofreceros la mejor atención posible y preparando formaciones, servicios y eventos para el próximo año. Os iré informando como siempre en facebook, twitter e instagram.

Un abrazo

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Javier Espinosa
Javier Espinosa
Fundador de Jábega Social. Me define mi fuerte vocación por el Trabajo Social y la pasión por lo que hago. Desde mi empresa ayudo a impulsar el bienestar social de las personas.

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