Ejercicio libre del Trabajo Social en la nueva realidad

La pandemia actual a causa del Covid19 ha venido a sacudir la sociedad a todos los niveles. Se están realizando multitud de análisis sobre sus consecuencias en diferentes contextos ¿Pero cómo ha afrontado el golpe el ejercicio libre? ¿Hay huecos en un escenario de crisis? ¿Existen oportunidades en esta nueva realidad? Comparto este análisis de como he vivido este proceso.

Antecedentes

Los primeros meses del año comenzaron prometedores. Estaban cerrados distintos proyectos, la mayoría a ejecutar con los colectivos de menores y familias. Destaco dos de intervención con jóvenes en riesgo en sendos institutos, en los que trabajaba presencialmente las circunstancias que dificultaban su rendimiento escolar, a la vez que se facilitaban diferentes pautas educativas a madres y padres para que apoyaran y reforzaran el proceso. También, como es habitual, estaban previstas numerosas actividades formativas en materia de coeducación y prevención de la violencia de género.

Por otro lado se cerraron dos jornadas formativas de emprendimiento social en las que contaron con mi presencia para importar conferencias: una de la Universidad de Granada que pudo celebrarse, y otra para la Universidad de Alicante que se canceló in extremis la primera semana de cuarentena. A su vez estaba diseñando nuevas líneas de servicios de cara al futuro, con multitud de ideas que implementar en próximos meses. Estaba bastante contento con tener un primer semestre pleno de actividad.

La cuarentena y el shock inicial

La cuarentena trajo una incertidumbre total en las primeras semanas. Todo eran dudas, y no había respuestas. Con la multitud de compromisos adquiridos, y la consiguiente preocupación por la situación, pude ir visionando conforme pasaban los días que todos aquellos servicios que prestaba de carácter presencial quedarían anulados. Supuso un shock en toda regla.

En los primeros días estuve pendiente de diversas cuestiones que la asesoría me fue aclarando y que acrecentaron aún mas la sensación de incertidumbre. Sumado al confinamiento domiciliar fueron momentos duros en los que tenía la sensación de no poder hacer nada. Hablé con algunos clientes que me confirmaron la cancelación en principio de algunos proyectos, con la duda de si pudieran ejecutarse en el futuro. De trasfondo tenía un cuestionamiento bastante claro ¿Y ahora qué?

La reacción y reactivación

Los primeros días comencé a hablar con otras compañeras/os en ejercicio libre de la ATSEL para ver como estaban afrontando esta situación. Pude constatar como, al igual que yo, estaban especialmente preocupadas por el futuro, aunque si que es cierto que pude ver como ya estaban pensando en servicios y acciones futuras que pudieran llevarse a cabo a corto plazo. En ese sentido me sentí aliviado de ver como otras personas que tienen empresas de Trabajo Social, a pesar del duro golpe que habían sufrido, seguían en la lucha por mantenerse. Me resultó bastante inspirador. Al igual que para todos, a nivel personal la gestión emocional fue imprescindible para abstraerme del escenario tan duro que se vivía en hospitales, y que tuvo un evidente efecto en mi ánimo y productividad las primeras semanas.

Los dos proyectos de institutos pude transformarlos a teletrabajo, y actualmente estoy en contacto con esas familias en riesgo. Les presto ayuda en esta difícil situación facilitando el contacto con el centro educativo y procurando rescatar al alumnado que no hace las tareas que se envían de forma periódica, proveer de dispositivos electrónicos o conexión a internet en caso de que no la tengan y ofrecer pautas a madres y padres para favorecer su implicación en la educación de sus hijos.

Invertí el primer mes de cuarentena para formarme (sin exagerar creo que llegé a ver más de 25 webinars de numerosas materias relacionadas o no con el Trabajo Social). Además aproveché para apuntarme a nuevas actividades y sumarlas a otras que ya estaba cursando. Siempre hago referencia a la cita de que «la formación es una exigencia ética».

Esto me hizo darme cuenta de una primera oportunidad clara en este escenario: la de la producción de contenidos. En este sentido pude realizar y concluir una investigación de la que espero daros noticias en los próximos meses. También impartí una clase online sobre ejercicio libre para el alumnado de Trabajo Social de la Universidad de Almería gracias a mi amigo y compañero Joaquín Sánchez en la que desgrané parte de mi experiencia con Jábega Social. Siguiendo la línea de contenidos comencé un nuevo camino publicado un ebook gratuito sobre las 6 claves para emprender en Trabajo Social. Gracias al interés que ha despertado algunos compañeros me han invitado a participar en entrevistas que se irán publicando próximamente.

La nueva realidad

Resulta osado intentar predecir el futuro más próximo, en una realidad que trae nuevas situaciones cada día. Con todo eso si que puedo decir, que a pesar de las dificultades el ejercicio libre seguirá siendo una excelente oportunidad para ejercer la profesión. La actividad de Jábega Social en este nuevo contexto está garantizada. Cuestionarse siempre es bueno por que podemos salir especialmente reforzados en momentos de crisis como la actual, y creo que merece la pena seguir luchando por este proyecto que va camino de 4 años.

Considero que el Trabajo Social en general ha salido reforzado de esta situación, con numeroso reconocimiento social, y que hacemos mucha falta en este momento a todos los niveles (público y privado). Seguiremos contribuyendo al beneficio social de la población en todos los espacios en los que estamos, y aquellos nuevos que podremos abrir. Como metas de futuro estoy estudiando varias vías de nuevos proyectos, que espero poder llevar a cabo en los próximos meses. El más inmediato es una formación sobre ejercicio libre en la que ya podéis apuntaros

Inscríbete ya en el curso

Nos esperan tiempos duros en los que el Trabajo Social contará con numerosas oportunidades. Allí estaremos para seguir contribuyendo a generar respuestas a necesidades sociales de las personas.

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Javier Espinosa
Javier Espinosa
Fundador de Jábega Social. Me define mi fuerte vocación por el Trabajo Social y la pasión por lo que hago. Desde mi empresa ayudo a impulsar el bienestar social de las personas.

2 Comments

  1. María Antonieta Quijada Sandoval dice:

    Excelente reflexión, mucha gracias

  2. BLANCA INES PARRA MORA dice:

    Gracias por tus aportes, los retos que enfrenta la profesión y las posibilidades desde el ejercicio libre!

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