Hoy Jábega Social cumple diez años. Para celebrarlo, vamos a compartir nuevos contenidos durante las próximas semanas, algunos con destacados colaboradores. Para este primer artículo quiero contar lo que he aprendido al convertir mi vocación en mi trabajo.
De la idea a los primeros encargos
Cuando comencé a plantearme esta idea por 2015 tenía muchísimas dudas. Aunque hoy hay más información y referentes sobre el ejercicio libre del Trabajo Social, hace diez años apenas encontraba orientación sobre lo que suponía iniciar este camino.
Antes de dar el paso, dediqué alrededor de un año a preparar la empresa. Asistí a formaciones, leí mucho y elaboré el plan de empresa. Lo recuerdo como una etapa ilusionante, en la que me imaginaba ejerciendo como trabajador social por cuenta propia. Ese tiempo me ayudó a concretar con qué colectivos quería trabajar y qué tipo de servicios quería desarrollar.
Pero al iniciar la actividad en 2016 y contactar con posibles clientes, la realidad se impuso. Aparecieron mis inseguridades, algunos planteamientos equivocados y las dificultades para conseguir el primer encargo. Tuve que revisar muchas cosas. Cambié las formas, pero nunca el foco.
Después de meses llegaron las primeras oportunidades y pude empezar a llevar a la práctica lo que había preparado. No todo salió como esperaba y algunos servicios, como impartir formación, los realizaba por primera vez. Aprendí mucho de esas experiencias, tanto en lo profesional como en lo personal. Al enfrentarme a aquellos miedos fui ganando confianza para asumir nuevos trabajos.
Durante el primer año entendí que conseguir la confianza inicial era solo una parte del reto. Para que volvieran a contar conmigo, tenía que cuidar el trabajo y responder a las necesidades de quienes lo encargaban. Que alguien quisiera seguir trabajando conmigo me hacía especial ilusión, y los primeros encargos desarrollando proyectos propios me confirmaron que este era mi camino.
Lo que aprendí ejerciendo por cuenta propia
En los años siguientes, los periodos de gran carga de trabajo me enseñaron a reconocer mis límites, decir que no y cuidar también de mí mismo. También entendí que ser honesto con quienes confían en mí implica reconocer los errores y decir cuándo no estoy preparado para un encargo.
Incluso cuando la actividad fue ganando cierta estabilidad, siguieron apareciendo retos que me enseñaron a no dar nada por hecho. Las necesidades cambiaban y tenía que seguir escuchando, revisar mis propuestas y buscar otras formas de trabajar. Adaptar mi actividad durante la pandemia fue, sin duda, el mayor de esos retos.
Diez años después: lo que me llevo del camino
Hoy, con la perspectiva de estos diez años, me siento satisfecho al revisar los objetivos que me marqué al principio. Tenía claro que quería trabajar con menores y familias, y ese ha sido el centro de buena parte de mi actividad. Mantener esa prioridad durante estos años fue un acierto. Hubo cosas que conseguí, otras que no salieron adelante y algunas que siguen pendientes.
Esa satisfacción tiene mucho que ver con el trabajo diario. Ejercer como trabajador social, en contacto directo con menores y familias y ante situaciones complejas como el absentismo escolar, me ha planteado grandes retos. Poder aportar mis conocimientos y acompañar a las personas en esas situaciones es una de las cosas que más valoro de mi profesión.
El ejercicio libre me ha dado margen para decidir cómo quiero ejercer mi profesión. Orientar los proyectos, decidir cómo desarrollarlos y elegir con quién colaborar me ha ayudado a construir una actividad con la que me identifico. Esa autonomía también implica estar al frente de todo y asumir la responsabilidad de mis decisiones.
He podido seguir trabajando así gracias a las personas y entidades que han confiado en mí. Han puesto en mis manos situaciones complejas, esperando una respuesta profesional a sus necesidades. Cada oportunidad ha contribuido a sostener Jábega Social y a que pudiera seguir desarrollando mi trabajo. Les estoy profundamente agradecido.
Después de diez años, me sigue ilusionando trabajar directamente con las personas, afrontar nuevos retos, apoyar en situaciones difíciles y fomentar el emprendimiento. Me gusta esta forma tan personal de ejercer el Trabajo Social que he ido construyendo con los años. Esta satisfacción que se mantiene da sentido al camino recorrido y al que queda por delante.
¿Te interesa emprender en Trabajo Social?.
Si al leer este artículo se te ha removido algo, si alguna vez has pensado en ejercer por tu cuenta o sientes que ha llegado el momento de explorar otras formas de vivir el Trabajo Social, quizá este sea un buen punto de partida.
El próximo 21 de octubre, a las 17:00 h, celebraremos un directo sobre ejercicio libre y emprendimiento en Trabajo Social, en el que compartiré aprendizajes, experiencias y claves prácticas después de estos diez años de recorrido.
Las plazas son limitadas. Si quieres seguir tirando de ese hilo, reserva aquí la tuya.