Violencia filio-parental y Trabajo Social

La pasada semana me desplacé a Bilbao para asistir al segundo Congreso sobre Violencia Filio-parental: comprender, describir, intervenir y evaluar organizado por la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (SEVIFIP). Merecía la pena viajar a la otra punta de España para un evento que llevaba esperando más de año y medio y poder aportar mi visión en una comunicación, pero ¿En qué consiste esta problemática?

Violencia filio-parental (VFP)

Al ser este un fenómeno en reciente eclosión (no necesariamente nuevo, pero si con mayor visibilidad, prevalencia y denuncia en los últimos años) SEVIFIP (2013)  lo define la siguiente forma:

“Conductas reiteradas de violencia física, psicológica (verbal o no verbal) o económica, dirigida a los y las progenitoras, o a aquellos adultos que ocupan su lugar”.

Se excluyen:

Las agresiones puntuales

Las que se producen en un estado de disminución de la conciencia que desaparecen cuando ésta se recupera (intoxicaciones, síndromes de abstinencia, estados delirantes o alucinatorios)

El autismo o la deficiencia mental grave

El parricidio sin historia de agresiones previas

Resulta revelador que las exclusiones sean más extensas que la propia definición, ya que al ser un fenómeno novedoso en la literatura científica no se delimitaba con exactitud qué se podía considerar o no VFP. El propio concepto deja fuera aquellas agresiones que se producen en estado de alteración mental, puntual o deficiencia.

Una de sus características fundamentales es la repetición de la conducta, especialmente cuando se utiliza por los hijos para obtener poder y control en la familia ejercida en parte por niños “normalizados” que no presentan conductas disruptivas fuera del hogar. La explicación del fenómeno viene dada por modelos distintos entre los que destaca el aprendizaje social de Bandura (repetir conductas violentas observadas en sus progenitores o su entorno cercano) o la adaptación del modelo ecológico de Cottrel y Monk (2004) que crean el “círculo de influencia” enumerando los distintos factores implicados en la VFP que pueden predecir su aparición en cuatro niveles distintos.

Los cambios sociales producidos en los últimos tiempos han favorecido nuevas dinámicas que han producido alteraciones en las familias. Estilos educativos permisivos, disminución del número de hijos, o cambios laborales que dejan a hijos solos en casa han sido propicios a la aparición de la VFP (Pereira y Bertino 2009)

El congreso SEVIFIP

Fue toda una experiencia escuchar a eminencias en el tema como Roberto Pereira o conocer personalmente a Javier Urra. Destaco la ponencia de Haim Omer sobre la resistencia pacífica como método de intervención o José Luis Sancho de Recurra que trabaja la historia de vida de los hijos agresores para su rehabilitación.

Este tipo de espacios en los que existe un interés común resulta rico para exponer reflexiones sobre el fenómeno y compartir momentos de convivencia. Tuve la suerte de vivir esta experiencia junto a profesionales de la Asociación Filio (Málaga) o Mentoris (Sevilla)  que junto a otros compañeros compusimos una buena representación andaluza.

El rol del trabajo social

A través de una inquietud profesional me pregunté como trabajador social cuál podía ser nuestro hueco en un fenómeno emergente en el que no están determinados los roles profesionales. Si a ello sumamos el desconocimiento generalizado que limita nuestra labor como administrador de recursos en el ámbito público me parecía más que necesario hacer una primera incursión en cuál podía ser nuestra función en el abordaje de la VFP. Nuestra profesión no se prodiga mucho en este ámbito y reivindicar el valor de la disciplina suponía todo un reto.

En la comunicación “El rol del Trabajo Social en la Violencia Filio-Parental” realicé una primera aproximación sobre en qué espacios podemos aportar y porqué nuestra disciplina es muy adecuada para intervenir en estos casos. El conocimiento histórico que tenemos sobre las familias y su funcionamiento en el hogar (espacio donde se produce mayoritariamente la VFP) resulta rico en matices para conocer e intervenir los casos. Para los interesados en el contenido de esta temática os adelanto que han sido pinceladas del inicio de una investigación que será publicada a su debido tiempo.

A tenor de las preguntas, el debate generado, y las personas que se me acercaron puedo afirmar que resultó interesante, especialmente por el desconocimiento de todas las posibilidades que el Trabajo Social ofrece y me recordo a la entrada ¿Qué puede hacer el trabajo social por ti?. También llamó la atención que ejerciera en el ámbito privado a través de Jábega Social como proveedor social y las posibilidades que se abren en VFP al ser muchos de sus recursos pertenecientes a este sector.

Experiencias como este congreso suponen un aprendizaje y renovación constante para ofrecer la mejor atención a los jóvenes y familias que requieran una intervención. Del congreso me llevo vivencias con los compañeros, tres manuales, una comunicación y sobretodo el convencimiento de lo que el Trabajo Social puede aportar a este fenómeno.

Fuentes:

Definición de violencia filio-parental: Descargado en http://www.sevifip.org/index.php/2013-10-26-21-53-45/publicaciones/17–1/file

Una comprensión ecológica de la violencia filio-parental (Pereira y Bertino, 2009)

http://www.robertopereiratercero.es/articulos/Una_compr_ecol%C3%B3g_de_la_VFP.pdf

Javier Espinosa
Javier Espinosa
Trabajador social emprendedor fundador de Jábega Social, empresa dedicada a la prestación de respuestas de impacto social con alta especialización en menores, jóvenes y familias. Diseño y ejecución de proyectos sociales, formación, RSC, intervención padres/hijos y peritajes sociales.

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